Le rodeo la cintura con el brazo y respira hondo, con la cara sobre su hombro. Huele a sudor, aire fresco y menta, del ungüento que a veces
usa para relajar los músculos doloridos. También huele a seguridad, como los paseos al sol por el huerto y los desayunos en silencio en el comedor.
-Beatrice Prior
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